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Cómo describir una propiedad para que la lean hasta el final

Qué va en las primeras dos líneas, qué sobra, y cómo pasar de una lista de metros y ambientes a una descripción que contesta lo que la gente pregunta.

Por José Ignacio Monzón4 min de lectura
Cocina con isla y banquetas, abierta al comedor de un departamento
En resumen
  1. Las primeras dos líneas tienen que decir qué es, dónde está y qué lo hace distinto; el resto de la descripción casi nadie lo lee entero.
  2. Escribí en el orden en que la persona recorre la propiedad, y contestá adentro del texto lo que igual te van a preguntar por WhatsApp.
  3. Sacá los adjetivos que no se pueden verificar y las mayúsculas: ocupan lugar y no responden nada.

La descripción de una propiedad no se lee como un texto: se escanea. La persona mira las fotos, salta al precio, lee dos líneas y decide si sigue o se va. Así que esas dos líneas son casi toda la descripción.

Lo que sigue es cómo escribirlas, qué poner después y qué conviene sacar.

¿Qué va en las primeras dos líneas?

Qué es, dónde está y qué tiene esta que no tengan las otras diez parecidas.

Sin introducción. Nada de "excelente oportunidad" ni "en el corazón de". Un ejemplo concreto:

Departamento de 3 ambientes en Villa Crespo, con balcón aterrazado al frente y cochera cubierta. Piso alto, sin edificios adelante, en un edificio de 2018 con expensas de $ 95.000.

Eso son dos líneas y ya contestó: tipo, zona, ambientes, lo distinto, la antigüedad y el gasto fijo. Quien buscaba otra cosa se fue, y está bien que se vaya: una consulta de alguien que no iba a comprar te cuesta tiempo.

¿En qué orden conviene escribir el resto?

En el orden en que se recorre la propiedad. Entrada, ambientes principales, cocina, dormitorios, baños, expansiones, y al final el edificio o el terreno.

Ese orden funciona porque es el mismo que sigue la cabeza de quien mira las fotos. Si la descripción va saltando de la cocina al barrio y del barrio al baño, la persona pierde el hilo y abandona.

Después del recorrido, el bloque de datos duros: metros cubiertos y descubiertos, orientación, antigüedad, expensas, si acepta mascotas, si tiene apto profesional. Estos no se narran, se listan.

¿Qué preguntas conviene contestar dentro del texto?

Las que te van a hacer igual. Si las contestás en la descripción, no las respondés doce veces por WhatsApp.

Las más comunes en Argentina:

  • Cuánto son las expensas, y qué incluyen.
  • Si está ocupado, alquilado o libre, y desde cuándo.
  • Si es apto crédito.
  • En qué piso está y si tiene ascensor.
  • Si la cochera es fija o móvil, cubierta o descubierta.
  • Si acepta mascotas.

Ninguna de esas es un detalle: son las que deciden si la persona agenda la visita.

¿Qué hay que sacar?

Tres cosas, en este orden.

Los adjetivos que no se pueden verificar. "Luminoso", "impecable", "único". Nadie los lee y nadie les cree. Si de verdad es luminoso, decí a qué hora le da el sol y a qué orientación está.

Las mayúsculas. "EXCELENTE UBICACIÓN" no grita más fuerte, solo cansa. Y en el teléfono ocupa tres líneas de las pocas que tenés.

Los datos que no son de esta propiedad. El párrafo sobre lo lindo que es el barrio, el que habla de la inmobiliaria, el que repite las condiciones de la operación. Eso va en otro lado, no en la descripción de la propiedad.

¿Cuánto tiene que medir?

Lo que necesite, con la información importante arriba. Una descripción de dos líneas y un listado de datos duros puede alcanzar perfectamente; una de quince párrafos casi seguro esconde en el medio algo que debería estar en el primero.

La prueba es simple: leé solo las dos primeras líneas y preguntate si alguien podría decidir con eso si le interesa. Si no puede, reescribilas.

¿Y cuando la misma descripción va a varios lados?

Escribila una vez y que sea la misma en todos lados. Si la propiedad está en dos portales y en tu ficha, tres descripciones distintas terminan con tres precios distintos el día que cambia el valor.

Cuando importás la publicación a una ficha propia, la descripción viaja con ella, así que el texto que escribiste sigue siendo el mismo y lo corregís en un solo lugar. Qué más lleva la ficha está en qué datos lleva la ficha de una propiedad.

Preguntas frecuentes

¿Conviene poner el precio en la descripción?

El precio va en el campo de precio, que es donde la gente lo busca y por donde filtra. Repetirlo en el texto solo agrega un lugar más para olvidarse de actualizarlo cuando cambie.

¿Y la dirección exacta?

Depende de lo que quieras. La dirección exacta da confianza y ordena las visitas; la zona sola protege la privacidad de quien todavía vive ahí. Un punto medio que funciona es la calle y la altura aproximada, más una referencia clara: "Gurruchaga al 600, a dos cuadras de Córdoba".

¿Sirve usar emojis?

En una ficha o un aviso, poco: cortan la lectura y algunos no se ven igual en todos los teléfonos. En el mensaje de WhatsApp con el que mandás la propiedad, uno o dos ayudan a separar bloques. Es una diferencia de contexto, no de gusto.

¿Puedo escribir la descripción con IA?

Podés usarla para ordenar lo que ya sabés de la propiedad. Lo que no conviene es que invente: un modelo que no estuvo ahí no sabe si le da el sol a la mañana, y una descripción con un dato falso se paga en la visita, cuando la persona ve que no era así.

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